martes, 9 de febrero de 2010

Gachy

Muy buenas tardes gente!! Tras un tiempo de descanso vuelvo a las andadas y con un relato tan veraz como los 105 cm de pechos de la protagonista.
Trataré de ponerlos en ambiente para que comprendan como sucedieron los hechos, el lugar y los motivos que provocaron la situación final.
Es sabido que en cualquier parte del mundo, se protesta de diferentes maneras cuando el dinero que se recibe como sueldo no alcanza y la Argentina, no es la excepción.
Como en algunos relatos anteriores he comentado, me desempeño en dos escuelas manteniendo el laboratorio de informática y el día miércoles próximo pasado (16-6-04) se llevó adelante una jornada de protesta en la que no se presentaron docentes en las escuelas. Eso me permitía ser poco menos que el dueño de la escuela en la que trabajo en el turno mañana, ya que sería el único habitante de la misma desde las 8 horas hasta las 11:50 en que llegaría la Directora a ocupar su cargo y custodiar las instalaciones.
En función de esto me dispuse a trabajar, con la música a un buen volumen, el termo y el mate haciéndome compañía.
Habrían transcurrido unos 15 minutos cuando comenzaron a llamar a la puerta (timbre mediante) con bastante insistencia. Muy a regañadientes me dirigí a la puerta de acceso a verificar quien venía a interrumpir mi tranquilidad y al abrir la vi y no pude dar fe a lo que estaba observando. Gachy, una de las preceptoras estaba plantada frente a la puerta, vestida con un pantalón tipo calza que la marcaba totalmente de la cintura hacia abajo y una campera que se abultaba notablemente a la altura de sus senos.
“¿No sentías el timbre? Me estaba partiendo de frío aquí afuera” dijo mientras cruzaba la puerta e ingresaba al hall central de la escuela.
Aún sorprendido por su presencia, solo atiné a negar con un movimiento de cabeza.
“Creí que iba a estar solo toda la mañana, me puse la música bastante fuerte y me dedique a actualizar unos programas en la máquina de la dirección” comenté mientras la seguía, y claro está observaba ese culito que se meneaba delante de mí.
“Yo sabía que estabas, me dijo Raquel que venías vos. Y la verdad, no tenía ganas de quedarme en casa, preferí venir a la escuela así aprovecho para hacer unas pavadas que me quedaron y después veré que hago” siguió con sus dichos mientras se quitaba la campera, dejando a la vista una polera blanca que parecía reventar en su parte superior.
Se las describo un poco, Gachy tiene 49 años, es alta (1,75), muy buenas tetas (105 cm de contorno) y una cola bastante interesante. Para resumirlo más sencillamente, cuando trajo las fotos del casamiento de su hija, parecían hermanas más que madre e hija. Y claro está, ambas se partían de lo buenas que estaban.
“¿Te molesto si me vengo a trabajar acá? Tenes buena música y no quiero quedarme sola allá, parece un cementerio la escuela vacía” comentó mientras traía una pila de libros de temas y registros.
“Para nada”, le respondí mientras seguía en lo mío pero recordando las imágenes de su figura que jamás había visto tan marcada en la ropa que solía portar.
En un ambiente de laburo, entre silencios cortados solo por la música transcurrieron los primeros 60 minutos de la mañana.
Habiendo terminado con la máquina de la dirección, me dispuse a tomar unos mates para descansar un rato y después abocarme a las PC del gabinete que usan los alumnos.
“Preparo unos mates en la cocina, si querés vení los tomamos juntos y después me voy a la sala de informática” le dije mientras me encaminaba a la puerta.
“OK, termino este registro y voy” respondió.
Cuando llegué a la cocina, pareció despertase el indio que llevo en el interior. En esos diez minutos de soledad me imaginé todo lo que había visto de la figura de Gachy, pero me rondaba en la cabeza la idea que aquella mujer había venido vestida así para ver si me tiraba a la pileta, ya que más de una vez habíamos tenido choques, roces y broncas por mi buena relación con las jefas que había provocado celos profesionales de su parte. Siendo la más antigua de la escuela junto a la directora, jamás había tenido ciertos privilegios que me atribuían, cada vez que se reunían todas las brujas de la escuela.
Trataba de evitar la idea de pegarle una brutal encarada porque suponía que estaba todo muy bien orquestado. Solos los dos, sin testigos, serían mis dichos contra los de ella en una eventual disputa si algo pasaba.
Rematé mis pensamientos con un dicho en voz alta, sin tomar conciencia de que podría escucharme: “Es al pedo, ella está hecha un buen tronco y yo no tengo el hacha para cortarla en pedazos” y me reí de modo bastante fuerte.
Estaba de frente a la cocina, por lo que obviamente no la vi llegar. Cuando giré, me miraba extrañada.
“¿Qué decías, loco? ¿Necesitas leña?” preguntó con aires de no entender.
“Nada, recordaba un dicho que dice mi viejo de vez en cuando ve lo buena que está una muj...” dije, al tiempo que me daba cuenta que había quedado demasiado expuesto con el cometario.
“¿La que esta buena soy yo? ¿Eso quisiste decir?” mencionó mientras me quemaba con la mirada.
Tenía que zafar de algún modo y traté de hacerlo de la mejor manera posible. Adularla un poco y cambiar el tema lo más rápidamente posible: “Si llegas a venir vestida así cuando están los negros, te bajan la caña al toque. Estás bastante provocativa. ¿cómo tomás el mate, dulce o amargo?”
“Amargo, pero¿ te parece que me queda bien esta ropa? No la usaba desde hace un año y medio, pensé que me quedaba chica” respondió mientras se miraba y alisaba un poco la polera para luego pasar sus manos alrededor de su cintura.
“Te queda como pintada, muy llamativa” respondí mientras le extendía un mate.
Recibió el mate y lo empezó a tomar, “muy bueno el mate, y gracias por el halago”
Cambié de tema, y la charla se fue para el lado de los paros, los reclamos y los sueldos que no alcanzan. Se descomprimió un poco la situación y casi como que pasó al olvido la charla inicial.
Tras media hora de descanso y mates, me levanté y le avisé que me iba al laboratorio. “Si te llegás a ir, avisame así me vengo adentro por si suena el timbre o llaman por teléfono” dije y me encaminé al laboratorio que queda cruzando el patio.
Abrí las puertas y me dediqué a encender todas la máquinas para chequear su funcionamiento. Estaba bastante frío por lo que encendí el calefactor y comencé a controlar las PC.
Cuando llegué a la última, que tiene conexión de internet me tenté y abrí ésta página. Estaba leyendo relatos bastante calentitos y como no podía ser de otra manera “me puse al palo”. Casi de inmediato recordé las curvas de Gachy, esas tetas que parecían reventar la polera, ese culito muy marcado y la parte delantera de la calza que se perdía entre los labios de su conchita. Como un acto reflejo crucé una silla contra la puerta y volví a los relatos. Ya no los leía sino que me imaginaba protagonizándolos con ella, mi mano se fue instintivamente rumbo a mi verga.
Perdí noción de tiempo y espacio y en medida que avanzaba en la lectura me concentraba más y más en la fantasía.El ruido de la puerta contra la silla me trajo a la realidad y la voz de ella me hizo guardar, a duras penas, la verga en el pantalón pero sería poco menos que imposible ocultar la “carpa” que se formaba en mi bajo vientre.
Como pude, fui a destrabar la silla de la puerta. La abrí y me escondí detrás de ella esperando que se tratara de un aviso de partida pero no, otra vez el termo y el mate indicaban que venía con intenciones de quedarse ahí.
“¿Qué estabas leyendo que te encerraste? Estabas en una pagina porno, seguro” dijo tratando de avanzar rumbo a la máquina que quedaba prendida.
“Algo así, estaba mirando una pagina de relatos calientes. ¿Queres verla?” le conté casi de manera inconsciente.
“A ver, dale mostrame” respondió mientras se sentaba en una silla casi frente al monitor.
Elegí sexo con maduras y le mostré uno de mis relatos, sin decirle que era yo quien los escribía. “Este trata de sexo entre un docente y una alumna, parece muy real” comenté mientras se abría la pantalla del relato.
Lo leyó detenidamente, casi imaginándolo. Noté como su pecho subía y bajaba acelerando el ritmo en tanto avanzaba el texto.
“Ah bueno... que bien el profesor, así cualquier alumna aprueba” comentó mientras giraba para alcanzarme el mate.
No pude ocultar mi mirada rumbo a sus tetas, noté que sus pezones se marcaban más que antes. Tomé el mate y casi sin solución de continuidad abrí otro relato donde mantenía relaciones con Teresa en la escuela. “Este otro habla de cómo un profe se enreda con la jefa” le dije mientras devolvía el mate vacío.
Volvió a la lectura y yo a perder mi mirada en sus tetas. Cuando noté que ya respiraba muy agitada, me dirigí rumbo a la puerta “Me parece que sonó el teléfono, ya vuelvo” comenté y salí dejando la puerta entreabierta.
Observó que había salido y se aproximó un poco más al monitor, tomó el mouse y avanzó en el texto.
Volví sobre mis pasos tratando de no hacer ruido y me dedique a espiar sus reacciones, cuando supongo que estaba a mitad del relato, soltó el mouse y bajó su mano rumbo a sus piernas. Segundos después podía ver como su brazo se movía lentamente y por momentos tiraba su cabeza hacia atrás, hundiendo más adentro su mano.
“Está súper caliente, esta es la oportunidad” pensé. Volví a la puerta que comunica el patio con la galería donde esta la sala (a escasos dos metros) y cerré la puerta con algo de ruido como para avisar de mi presentación inminente. Avancé esos dos pasos y abrí la puerta del gabinete. La imagen era fenomenal, estaba tan metida en lo suyo que no sintió ni la puerta del patio ni mi ingreso a la sala. Se estaba dando placer solitario a más no poder.
“Gachy, ¿te gustó lo que leíste?” dije socarronamente.
“Eh, ¿qué? No te oí entrar” musitó mientras trataba de disimular y sacaba su mano rápidamente de la calza, pero la sorpresa y la torpeza del movimiento la complicó fatalmente. Volcó el mate sobre sus piernas y con un gritito se paró y giro hacia mí.
Tenía mojada una de sus piernas con el agua del mate y su triangulito con flujo, ambos en igual medida.
Di tres pasos y llegue junto a ella, quité la yerba de la calza rápidamente con un deslizamiento de mi mano sobre su pierna en forma descendente y al volver a recorrer el camino en forma ascendente prolongué el camino hasta su triángulo húmedo.
Instalé mi mano entre sus piernas y mi boca sobre la suya tratando de evitar que pudiese decir algo.
Le froté mi dedo mayor entre sus labios vaginales, los que podía sentir muy claramente a través de la tela mojada. Sentí como se le aflojaban las piernas y con mi mano libre rodee su cintura. Aceleré el masaje de mi mano derecha y noté como entreabría los labios dejándome meter mi lengua dentro de su boca.
El sabor de su boca pasó a ser parte de la mía, mientras se aferraba a mi cuello. La senté sobre el escritorio que estaba a nuestro lado para dejar libre mi mano izquierda que enseguida encontró uno de sus pechos para depositarse sobre él.
El manoseo que le estaba propinando a través de la calza y la polera la dejaron sin defensas. Se prendió al beso de manera dominante. Fue su lengua la que invadió mi boca mientras revolvía mi pelo con sus manos.
Tan rápido como pude, pasé mi mano derecha dentro de su calza y noté que no llevaba ropa interior en la zona baja.
Topé mis dedos contra su raja mojada y enrosqué mis dedos en el vello que la cubría.
Gimió y se despegó un instante de mis labios, “seguí, seguí rápido guachito” dijo mientras buscaba otra vez mi boca.La atraje hacia mí para que se levantase del escritorio, en cuanto lo hizo bajé como pude su calza y dejé su culito al aire. Me prendí de él con una mano en cada cachete y la senté en el borde del escritorio.
Bajé su calza hasta los tobillos con mi rodilla y liberando una de mis manos desprendí mi pantalón que cayó al piso como si tuviese plomo en los bolsillos. Liberé mi verga por sobre el elástico de bóxer y le arrimé la verga caliente y parada a la puerta de su raja.
Pareció retomar algo de cordura: “No, no no la mentas, por favor” susurró.
Se la froté unos segundos por toda la raja mojada y dejo de hablar. Separó las rodillas y me atrajo hacia ella.
Ese movimiento me llevó a metérsela totalmente. Pegó un gritito y se recostó sobre el escritorio mientras comenzaba a bombear dentro de ella. Solamente en ese momento me pude dedicar a amasar por completo esas dos tremendas montañas de carne. Le levanté la polera y subiendo su corpiño de tazas liberé sus tetas al aire libre.
¡Qué pedazos de carne tenía escondidos bajo esas prendas! Pezones oscuros pero bien gordos con una corona un tanto amarronada. Se los apreté, pellizqué los pezones y cuando los vía paradísimos y muy duros me lancé a chuparlos y morderlos.
El bombeo y el movimiento de sus caderas se hizo frenético, fueron quizá 10 minutos de velocidad pura, hasta que gritó: “Acabá afuera, no me llenés la concha de leche!!”.
Se movió hacia atrás y me la dejó afuera justo en el momento que saltaba todo el contenido de mi interior. Le embarré toda la raja de leche y también parte del abdomen.
Un gemido profundo escapó de su garganta, había llegado a un orgasmo brutal, pero sin recibirme en su interior.
Quedó ahí tendida por un rato. Las 10:30 marcaba el reloj de la sala.
Se recompuso, se sentó sobre el escritorio que tenía restos de la batalla y se rió. “Aprovechaste muy bien la situación y que bien manejas las manos, quise apartarme pero no logre despegarme de esos dedos. Cuanto hacía que no cogía en un lugar que no fuese una cama” dijo mientras se paraba.
“Sos una hembra hermosa, que bien te movés” respondí.
“Mejor me muevo en la cama, además ahí hago cosas que acá (en la escuela) no me animaría nunca” comentó.
Volví a mirar el reloj, eran las 10:45. “Te invito a un hotel, así me mostras que más haces. Vámonos ya.” Me despaché.
“Pero ¿y quien cierra acá, a quien le dejas la llave?” dijo con una sonrisa en los labios.
“La llamo a Raquel y le aviso que le dejo la llave en lo de Adriana. Dale vamos, además no podes llegar a tu casa así toda manchada.” Aseveré.
“OK, llamo a casa y aviso que me voy hasta el shopping a buscar algunas cosas y vuelvo tipo 1 de la tarde” mencionó, se levantó, nos dimos un beso muy profundo durante el que aproveche a manosearla un poco y nos fuimos hacia la dirección para hablar por teléfono.
Mientras ella hablaba a su casa, yo me coloqué detrás y bajándole la calza le frotaba mi verga, ya nuevamente parada, por toda su raja desde atrás hacia delante. Se mojó rápidamente. Esa lubricación me sirvió para clavarla.
Dio un gritito y le dijo al marido que le había dado una puntada en el vientre, que colgaba pues tenía que ir al baño urgente.
Imagínense la situación, ella hablando con el esposo y yo clavándola y bombeando en su conchita. Me puso como loco. La sacudía cada vez más, mientras ella trataba de frenarme para que su marido no sospechase nada. Tan pronto colgó el auricular, se afirmó con ambas manos a la pared y abriendo sus piernas me ofreció el panorama de su culito abierto y su rajita plena para que le llenara el hueco.
Ahora si gemía muy violentamente, se sacudía muchísimo y en ningún momento dijo algo más que “si, si, más, más, todaaaaaa”. Ese último grito precedió a su segundo orgasmo y a la inundación de su cueva por la leche que tenía en la puerta de mis huevos.
Sin sacársela, estimulé por un rato su clítoris con una de mis manos y una de sus tetas con la otra. Trató de moverse pero no la dejé. Su tercer orgasmo fue muy rápido y solo lo logró con el accionar de mi mano en su cueva. Oprimió mi verga con los músculos de su vagina como si quisiera exprimirlo.
Se aflojó y solo atino a decirme: “Basta o no vamos a tener fuerzas para el hotel”
Se vistió y comenzó a cerrar las puertas de las dependencias mientras yo conectaba la alarma tras dar el aviso de mi partida a Raquel.
Nos fuimos rumbo al auto, tras saludar a dos alumnos que eventualmente pasaron por la puerta de la escuela y que nada sospecharon de vernos juntos ya que nos tienen como los dos “molestos de la escuela” que siempre van, así llueva, truene o el cielo se venga debajo de las tormentas que suelen afectar a ésta región en el otoño.
Los rayos del sol nos daban de pleno en la cara y hacían dificultosa la visión desde adentro del vehículo hacia fuera del mismo. Si alguno más nos vio salir juntos, ni nos enteramos.
Sin preguntarle nada, me dirigí a lo de Adriana. Me detuve en la esquina de su casa y con una leve corrida llegue a la puerta del domicilio donde ya me esperaba para recibir las llaves. Trató de iniciar una conversación, pero era tal mi urgencia por irme con Gachy que la dejé hablando sola y la saludé a la distancia con un ademán.
“Escondete que la chusma de Adriana está en la puerta de su casa y si te ve no va a parar de preguntar mañana” le dije mientras cerraba la puerta del auto.
Sin pensarlo, se tendió sobre mis piernas hasta el punto que nadie notaría su presencia en el vehículo. La proximidad de su boca a mi verga me comenzó a excitar de nuevo y la “carpa” se empezó a formar.
“Eppa, que rápido se te levanta, ¿queres que te haga algo en el camino?” dijo entre risas.
“Ni se te ocurra que vamos a pasar por el centro prácticamente, a ver si choco” le respondí.
El trayecto hasta el hotel transcurrió entre agachadas de ella, para acariciarme el instrumento y los manotazos míos para impedir que me calentara demasiado.
Eran las 11:10 cuando traspusimos el portón del motel. Pedí una habitación especial (de las más caras) para poder jugar con ella y disfrutar de todos los juguetes que suelen poner a tu disposición en el lugar.
Puse en marcha el auto y traté de guiarlo rumbo a la habitación asignada. Recién allí levantó su cabeza de entre mis piernas y mirando en derredor notó que estábamos en el nuevo motel de la ciudad.
“Este no lo conocía, vamos a ver que tal es” comentó mientras veía que al llegar a un sensor colocado estratégicamente en la pared, el portón de la habitación se cerraba.
Cuando bajamos del auto, un visor encendió una luz tenue que nos permitió llegar a la habitación sin chocarnos con nada.
La luz azul que daba ambiente a la habitación hacía que todo pareciera mágico. La cama estaba en ubicación central, con un piso formado por paneles traslúcidos que dejaban filtrar luces rojas y verdes oscuras que eran toda la iluminación de la que disponíamos.
Rápidamente nos quitamos la ropa y nos fundimos en un beso furioso y desenfrenado. El contacto de nuestros pies desnudos sobre el sector perimetral de la cama nos indicó que había losa radiante para calefaccionar el lugar. Nos sorprendió la situación a ambos, que descubrimos como al descuido una bañera con yacuzzi en un apartado cercado por una mampara de cristal. Concientes de nuestra falta de higiene tras las relaciones mantenidas en la escuela, nos dirigimos de la mano hacia allí.
“Primero te me das un buen baño, con un masaje relajante y después vamos a disfrutar el lugar y el momento, ¿ok?” dijo ella.
Acepté la invitación y le pellizque el trasero con picardía.
El baño en medio de aquellas burbujas perfumadas nos relajó los músculos y nos calentó de sobremanera. Lo que en un principio era un enjabonamiento mutuo terminó en una intensa sesión de caricias de todo tipo.
Nos secamos muy poco e iniciamos una persecución rumbo a la cama. En el camino tomó un paquete de una de las pequeñas mesas que rodeaban la vitrina de la tina de baño y se zambulló en la cama.
Cuando la alcancé, noté que tenía en su mano una caja de profilácticos saborizados. Me dispuso boca arriba y abrió uno de los estuches.
Se colocó de piernas abiertas mientras mantenía las mías juntas y trabadas por las rodillas. Colocó el profiláctico en su boca y bajando sobre mi herramienta erguida, se dedicó a ponerlo con una habilidad espectacular. Demás está decir que la mamada que me propinaba mientras llevaba a cabo su labor fue genial. Por momentos hundía al máximo mi verga en su boca hasta rozar con sus labios la pelambrera de mi vientre.
Aquella situación se prolongó por un buen rato, hasta que notó la excitación que me provocaba. Se detuvo un instante y quitando sus labios del tronco de mi herramienta dijo: “Te gusta guachito y mucho, entonces dame vos también a mí”.
Giró sobre mi cuerpo y me puso su conchita a centímetros de la boca. Nuestra diferencia de altura hacía que no llegase a contactarla bien.
Se percató de aquello y me desplazó hacia la almohada que estaba en la punta de la cama de tal forma que la inclinación que aquella provocaba, me dejara hundido en la totalidad de su raja.
Chupé sus labios, que tenían una mezcla entre salada y perfumada de las sales de baño que habíamos usado. Me encantaba la combinación, por lo que decidí ampliar totalmente el recorrido desde su clítoris inflamadísimo hasta el borde de su ano.
Cuando rocé con mi lengua por primera vez el agujerito de su cola gimió profundamente y se tragó mi verga tanto como pudo. Conciente de la reacción me dediqué a estimular aquel pequeño orificio casi con exclusividad.
La hacía llegar a un estado de éxtasis total. La enloquecía y quería que mi verga se hundiese hasta vaya uno a saber donde, pues la mandaba tan profundo que parecía rozar su campanilla.
Si eso la estaba trastornando, no se imaginan que velocidad le imprimió a la mamada cuando mande uno de mis dedos en su agujerito. Primero se sorprendió por recibir a un intruso en su cola pero luego se desbocó literalmente, mamando como desesperada.
La vehemencia que puso a sus chupadas fue tal que me hizo llegar muy rápido y en forma tan abundante que reventó el látex que cubría mi verga, llenándole la boca de semen.
La profundidad con que estaba mamando hizo que se ahogara con el chorro que deterioró la cobertura de goma. Tosió y trató de apartarse un poco, pero la incursión de mi lengua en su ano la hizo rendirse y caer con la boca abierta en mi verga que aun despachaba algunos disparos blancos.
Giró hacia un costado tratando de recuperarse del momento pasado, pero dejó sus piernas abiertas al máximo. La imagen de aquel libro de sabiduría plena, abierto y preparado para ser absorbido me cautivó hasta hacerme caer en su interior.
Ahora sí mi lengua era quien daba batalla a los labios, clítoris e interior de aquella vagina plena de experiencia. Me comí cada milímetro de aquel área, arrancando gemidos en cada mordisco que le propinaba. Fueron 15 o 20 minutos de comer y comer, hasta que la presión que ejerció con sus piernas y manos sobre mi cabeza avisaron de un nuevo orgasmo.
Rendidos ambos por la acción, quedamos tendidos uno junto al otro. Encendí un cigarrillo y aspire profundamente. Se lo alcancé y juntos disfrutamos de aquel momento de relax.
“Jamás me hubiese imaginado que disfrutaría tanto con vos. Y pensar que te tenía un odio terrible. Me gustaría saber si también te moviste a las otras dos para tener tantas ventajas allá adentro” se despachó mientras me corría el pelo de la cara.
“No Gachy, sos la única con la que me acosté de todas las de la escuela. Y ¿sabés una cosa? Recién me animé a encararte hoy, cuando te ví masajeándote frente a la compu. Además, te viniste vestida como para levantársela a un muerto” le comenté mientras acariciaba uno de sus pechos.
“La verdad es que estaba recaliente. Anoche me ví una película media porno y estaba a mil, pero mi marido no me quiso coger porque le dolía la cintura. Hoy cuando me levanté pensé en volteármelo pero no estaba y me masturbé como una hora. Me vine así vestida porque el roce de la ropa en la conchita me estaba satisfaciendo mientras caminaba. Estaba loca, necesitaba una cama urgente” se confesó.
Y sí, estaba para pegarle una encarada monstruosa. Vestida así no le iba a costar nada conseguir quien se la montara. Y por qué negarlo, me encantó ser yo quien lo hiciera.
La vi levantarse e ir al baño a buscar otra ducha que la refrescara y allí caí en lo que había hecho. Me había encamado con la hembra veterana más deseada de la escuela pero a la vez la más complicada de todas.
Tiene un físico muy bueno, pero solo calienta a los tipos que trabajan ahí, ya que la mueve el marido siempre que quiere.
Cuando volvió de la ducha, nos volvimos a enredar pero más calmados disfrutando de cada movimiento. Seguramente ella pensando en el marido y yo en la hembra que tenia encima. Cabalgó, se puso en perrito, en fin hizo todas las posiciones que uno pueda imaginar de una hembra caliente. Cuando se encendió la luz del aviso que el turno llegaba a su fin dijo algo como al descuido: “Me hubiese gustado probar que me hicieses la cola, es virgen y me puso loca que me hurguetearas con la lengua, no se si me anime en otro momento pero hoy estoy justa para intentarlo”
Esa confesión me hizo revisar el reloj, eran 12:30. Solo disponía de 30 minutos antes de volver a casa. Hacer un buen trabajo con aquel agujero tan chico llevaría algo más de tiempo.
“¿Querés intentarlo? Si sentis molestias o dolor lo dejamos, pero al menos podemos intentar” pregunté.
“Tratemos, pero despacio. Yo pago la diferencia con el turno” contestó.
Mientras ella avisó por el interno que prolongaríamos un tiempo nuestra estancia, busqué entre los potes del baño algún lubricante. Hallé uno que decía tener algo parecido a un relajante y volví a la cama.
Buscamos la posición más cómoda para ella y traté de empezar a mojarla chupando y jugando con los labios de su vagina tratando de hallar humedad, costó un poco creo que por los mismos nervios que ella tenía.
Cuando se fue relajando y mojando, abrí el lubricante y lentamente lo esparcí en derredor de su agujerito. Coloqué un dedo en él, mientras le relataba cada uno de los pasos que estaba haciendo. Formé círculos en su cola con mi dedo dentro en busca de algo más de dilatación.
Se fue abriendo lentamente. Me situé a sus espaldas, arrodillado tratando de colocarme en posición como para ir depositando mi verga dentro de aquel agujerito. Mientras seguía estimulando su esfínter anal, me coloque un profiláctico y comencé a frotar mi verga contra su conchita mojada. Humedecí la cobertura de látex para que resbalase mejor.
Unté lubricante en el tronco y en el hoyito, luego enfrenté mi cabeza en aquel lugar y muy lentamente comencé a tratar de meterlo allí. Se contrajo al notar que empezaba hundirlo y le causó un poco de dolor. “Despacio, que me duele” murmuró, “Serenate, estás muy tensa y lo vas a hacer más difícil” traté de calmarla.
Hice un nuevo intento y la cabeza se metió no sin dificultad. Esperé a que su cuerpo se amoldara, coloqué más lubricante y pasé mis dedos por su clítoris para evitar que se concentrase en la penetración anal y disfrutase del estímulo.
Cuando pareció relajarse, empujé bastante y soltó un grito fuerte “Basta por favor, me estas partiendo!!!” suplicó.
Me detuve al instante, pero no lo saqué. Estábamos a mitad del trabajo, quise seguir pero me lo impidió. Haciendo fuerza, me expulsó de su interior.
Hundió su cabeza en la almohada, levantando totalmente su cola. Estaba irritada, casi al borde del sangrado. Sus labios perlados por la humedad de su flujo me tentaron y tras quitarme el profiláctico la ensarté por allí.
Dejó escapar un gemido ronco, pero comenzó a moverse con fiereza. El intento frustrado de sexo anal la había encendido. Se sacudía como poseída y bramaba buscando un orgasmo que se aproximaba feroz.
El esfuerzo y la presión a la que me había sometido hizo que tardarse mucho más que ella en llegar. No se porqué pero tenerla así, hizo que ensartase dos de mis dedos en su cola violentamente y sacudiese mi verga en su concha y los dedos en su culito.
Se movía muy rápido y gimiendo mucho, como queriendo extraer los últimos vestigios de semen de mis huevos.
“Ahora, ahora, dale que quiero ya, apurate que esta justo!!!” gritó.
Sin mediar más palabras la quité de su raja y de un solo empellón la ensarté por la cola. Violentamente, sin piedad.
Aulló de dolor y trató de sacarme, pero ya era tarde. Aquellos bombazos que segundos antes llenaban su conchita, ahora trataban de cubrir la totalidad de su cola .
Fueron siete, tal vez ocho empujones hasta que llené sus intestinos con lo poco que me quedaba. Caí rendido sobre ella.
Con rapidez me expulsó de su interior y se tomó el agujero. Lloraba y se quejaba.
“Te pedí que me llenaras la concha de leche, no que me hicieras el culo!!!, no entendiste...” balbuceaba.
Quedé perplejo, no le entendí y la forcé.
Me levanté sintiendo culpa, la miré y la noté muy dolorida. Su cola dejaba escapar un pequeño hilito de sangre mezclada con semen.
Se paró como pudo, caminó entre quejidos hasta la tina de baño, abrió el grifo y se sentó en aquel lugar para que el agua tibia relajase su pequeño tesoro deteriorado por mi.
Fueron 15 minutos de silencio. Salió del agua, trató de secarse sin frotarse demasiado y comenzó a vestirse.
Me miró, se acercó y me dijo: “Fue muy doloroso, pero el placer que sentí es inexplicable. Con más tiempo hubiese sido hermoso”. Me besó muy profundamente y me ofreció uno de sus pechos. “Mamalo bien, quiero llevarme de este lugar el mejor recuerdo, porque de leche me voy llena”.
Tras aquella mamada, nos subimos al auto. Casi en silencio recorrimos el camino de vuelta hasta un sector cercano a su casa. Antes de bajarse me dijo: “Ya habrá otro paro y con él, tiempo para disfrutar de una buena sesión de sexo anal. Mi culito te estará esperando”
Un beso en la mejilla como despedida.
Gachy faltó los dos días siguientes, el lunes volvimos a vernos y en un momento al quedarnos solos me comentó: “Ya está listo, me lo hizo bastante mal pero lo dejó abierto para que puedas entrar sin dolor ni molestias. Mi culo está preparado para vos”.

miércoles, 3 de febrero de 2010

La hija del amigo de mi padre

El relato que les escribo a continuación es totalmente cierto, todo empezó un día de diciembre del año pasado por la noche. Yo ya me había fijado en ella que para ser una madurita estaba bastante bien pero asta ese día no me había dado cuenta. Al ser real no voy a usar nombres reales así que digamos que somos Ana y Juan... Bueno empezare describiéndonos un poco, yo no soy ni guapísimo ni feísimo osea normal (1,82 cms, rubio y un poco musculado) y ella es una madurita que a primera vista no parece que esta muy bien solo que se le nota esa talla 110 de pecho que usa.Todo empezó cuando un día de diciembre me mando mi padre subir a su casa a darle una cosas que le había pedido, yo subí y pique a la puerta pero nadie me abría, insistí y al poco se oyó una voz que decía “ya voy” cuando de repente me abre la Ana con una toalla que le tapaba sus partes y dejaba medio a la vista sus pechos, con el pelo todo alborotado puesto que terminaba de salir de la ducha, yo quede asombrado y no podía casi ni hablar, ella se dio cuenta y me invito a pasar cosa que no acepte puesto que tenia algo de prisa, le di lo que tenia que darla y me fui, ella se acerco y me dio un par de besos, yo estaba que no podía salir de mi asombro.
A los dos días por la mañana subí otra vez puesto que sabia que su marido estaba en el trabajo y con la excusa de pedirle unas llaves volví a subir a su casa, esta vez estaba vestida pero con una camiseta súper escotada y con una minifalda. Subí y me invito a entrar esta vez acepte y me dio la llaves y me dijo te apetece tomar algo? Un café? Yo acepte y tomamos un café, ella empezó a hablarme y cada vez la cosa estaba mas caliente puesto que los temas bueno..... jeje ya os imaginareis. La cosa fue que sin darnos cuenta ella me dio un beso en la boca al cual yo respondí a al minuto yo me di cuenta de lo que estábamos haciendo y me quite para atrás y le pedí perdón que no sabia lo que había pasado, ella me miro se sonrio y me dice porque me pides perdón?? Cogió se quito la camiseta y quedo con sus dos tetas al aire que eran preciosas e inmensas y me dijo y ahora que me vas a pedir perdón otra vez?? Con una sonrisa de “loba”, nos volvimos a besas ahora yo notando sus tetas contra mi pecho, ella me quito la camiseta y yo empecé a acariciarla las tetas, eran inmensas y estaban duritas, al poco empecé a chuparle las tetas a lo que ella respondía con unos pequeños gemidos asta que la senté en la mesa y mientras se las comía enteras le empecé a meter un dedo en su coño puesto que debajo de la faldita no llevaba nada de nada, ella empezó a gemir mas y mas y empezó también a acariciarme la polla. La recosté para atrás y le deje su coño al descubierto, era precioso, estaba rasurado entero y estaba súper húmedo, el cual le comí sin tener ningún problema ella empezó a gemir y después de unos cuantos minutos llego a su primer orgasmo, dijo que había sido una pasada, dijo que nunca nadie le había comido el coño. Ella cogió se levanto y se agacho y me empezó a comer la poya, madre mía como chupaba después de 4 o 5 minutos estaba que iba a explotar así que la aparte para atrás, me dijo “quiero que me rompas todo” me puse a coger un condón que llevaba en la cartera y ella me dijo que no! Que quería sentir el calor de mi polla dentro de ella, que no pasaba nada, se agacho poniéndome su culo y su coño contra mi y yo empecé lentamente a penetrarla, cada vez ella gemía mas y mas le encantaba, decía “no pares” “no pares”, al poco ella se aparto lentamente, me tumbo en el suelo y se puso encima, era impresionante el panorama que veía, tenia todo el pelo alborotado, esas peazo de tetas moviéndose... buffff impresionante. Después de un rato así le dije que parara, ella quedo sorprendía puesto que estaba disfrutando a tope, saque mi poya de su coño húmedo y se la metí muy poco a poco por su culo, ella se asusto un poco y me dijo “me va a doler mucho” le dije que tranquila y primero si ponía cara de dolor pero des pues de metersela unas cuantas veces empezó a gemir de placer, después de 10 minutos mas o menos la aparte la tumbe boca arriba y me corrí en sus tetas, ella cogió y me chupo la polla y se trago todos los restos que quedaban. Desde ese día cuando tenemos ganas de follar nos llamamos y pasamos un buen rato, es una autentica experta en la cama!.

sábado, 23 de enero de 2010

La madre de Estela

Luego de ese fin de semana maravilloso en que inicié mi relación amorosa con Estela, decidimos vivir juntos en su departamento a pedido de su madre. Elsa conservaba así a su hija bajo el mismo techo, haciéndole compañía para no quedar sola y nosotros aprovecharíamos las comodidades que poseían. Nos cedió el dormitorio principal y se trasladó a otro más pequeño. Elsa se veía feliz, y se deshizo en expresiones de alegría y cumplidos agradeciendo a Dios por el inicio de nuestra convivencia.
Elsa se comprometió a no ser un estorbo, ni inmiscuirse en nuestras relaciones, y desde el primer momento cumplió con su palabra. Me convenció que era una suegra muy moderna.Yo me acostumbré a usar y pasearme con los boxer con absoluta libertad sin tener vergüenza, pues según Elsa debía sentirme como en casa. Estela también usaba baby-doll y su cuerpo escultural más de una vez hicieron, sin reparar en la presencia de mi “suegra”, que nos prodigásemos besos y caricias terminando en la cama con la complacencia de Elsa que con palabras intencionadas nos incitaba a festejar nuestra calentura y el amor que según ella envidiaba.
Elsa era una mujer madura, que conservaba su lozanía a pesar de algunas estrías y arrugas que trataba de disimular. Había trabajado como enfermera hasta que se jubiló. Tenía alrededor de 60 años, y había tenido a su hija a los 25. Había enviudado hacía tiempo y nunca quiso rehacer su vida amorosa. Estela era toda su preocupación, pero en una actitud muy egoísta de su parte nunca vio con buenos ojos una relación sentimental que la apartase de ella. Eso justificaba su consentimiento de la relación de Estela con un hombre casado, sabiendo que Carlos no se iba a separar de su legítima esposa. Cuando rompieron el compromiso y aparecí yo aquel día a visitarlos, me confesó que Díos la había iluminado esa tarde y había pensado que yo era el hombre para su hija. Era separado, vivía solo sin compromisos y podía compartir el departamento que les resultaba demasiado grande para ellas dos solas.
Elsa solía usar en casa una remera y un short, que insinuaban sus senos aún firmes y dos magníficas piernas de las que hacía alarde. En realidad tenía razón y yo me encargaba de elogiarla cada vez que se vestía tan liviana de ropas y las mostraba con orgullo.
Siempre que se daba la oportunidad en presencia de su hija me preguntaba intencionadamente si ella todavía podía encontrar un hombre que la desease ya que se sentía aún capaz de satisfacerlo sexualmente. Yo con ironía le contestaba que “Estoy seguro que a mi me haría gozar, y a muchos más también”. Estela terminaba abruptamente con la conversación. “mamá no seas zafada, que me haces ruborizar”.
“Vos por que estás bien atendida y no comprendes que una mujer como yo también tiene necesidades”, concluía Elsa.
Una noche de verano, Estela me pidió dejar la puerta del dormitorio entreabierta debido al calor. Nos dispusimos a hacer el amor y tuvimos una velada intensa. En un momento en que yo de espaldas era montado por Estela que cabalgaba entre jadeos y suspiros, observé a Elsa espiando de costado la cogida brutal que estábamos gozando con su hija. Tenía una mano sobre su pelvis y se acariciaba la vulva a través de la bombacha, y con la otra llevándola a sus labios me pidió silencio a la distancia. A pesar de la penumbra vi como se masturbaba y me incitaba a continuar disfrutando con mi mujer.
Fue un estímulo extra y proseguí con Estela que se deshacía en palabras y gemidos sin percatarse de la presencia de su madre. Yo no podía apartar la mirada de mi suegra, quien en un momento dado se despidió con un beso silencioso desde sus labios, y se retiró sin hacer ruido. Fue una noche maravillosa y excitante, y la cogí a Estela de todas formas hasta que nos dormimos exhaustos abrazados y felices.
A la mañana siguiente desayunamos juntos, y mientras Estela llevaba la vajilla a lavar, Elsa me preguntó si su hija se había dado cuenta de su presencia observándonos. La tranquilicé y le dije que estaba tan entusiasmada cogiendo que no se había imaginado nada, en cambio yo me había excitado sobremanera fantaseando con estar cogiendo con ellas dos.
Días después, Estela fue a cenar con unas amigas, y quedamos su madre y yo solos. Estaba con la remera y el short como era su costumbre y haciéndole una chanza le sugerí que se pusiese los zapatos rojos de tacos altos que seguramente la harían muy sexy, pero sería muy peligroso pues me excitarían y no respondía por mis actos.
Tomé una ducha, me perfumé y cuando salí del baño me sorprendí. Elsa estaba de pié frente a mi tal como yo le había sugerido en una actitud desafiante. Un deshabillé que insinuaba sus todavía magnificas formas ocultaba su desnudez, y los zapatos rojos de tacos altos realzaban sus torneadas piernas. Dudé por un instante y Elsa apuró mi decisión. Dejó caer el deshabillé, quedando desnuda. El único atuendo eran los zapatos.
“¿Todavía me conservo deseable?” me preguntó insinuante.
Yo la imité y me despojé del slip. “Por supuesto y te voy a disfrutar”, le dije.
Mi miembro se endureció y Elsa luego de besarme se arrodilló y lo tomó, lo llevó a su boca y me practicó una mamada fenomenal. Nos recostamos en el diván que previamente había cubierto con una sábana, y continuó con las caricias, hasta que en un susurró le imploré que dejase pues iba a acabar en su boca.
“Hazlo no te preocupes, me encanta”. Me estimulo Elsa.
Fue en ese instante que me corrí y eyaculé dentro de su boca. Se atragantó, pero no dejó derramar ni una gota. Luego limpió mi verga lamiéndola sabiamente, y sin darme respiro me masturbó hasta lograr una nueva erección. La coloqué de espaldas y la penetré salvajemente. Entraba y salía de su vagina sin reparar en sus gemidos y el pedido de ser más suave. “Por Dios Hugo, me estás matando con esa pija enorme”. “Hace años que nadie visita mi concha”. “Mmmmmhhh, aaaaaahhhhh, mmmmmhhhhh, aaaaahhhhh”, “Asssí mi macho, mmmmhhhh, aaaahhjh,, no me hagas caso, que gozo como una yegua”. “Dame más, dame todo, llenáme la concha con tu leche”.
“Si mi suegrita puta”. “Allá voy aaaahhhh”.
Llené a Elsa de semen y terminamos abrazados y recostados en el diván. Mientras acariciaba sus tetas y jugaba con sus oscuros y largos pezones, me confesó que me deseaba desde la noche que nos había observado desde la penumbra como había hecho gozar a su hija.
En un momento dado todavía influenciados por el momento vivido le pregunté si de ahora en más las cosas cambiarían con Estela, pues no quería perderlas a ninguna de las dos, y ella mirándome a los ojos, me susurró al oído “Tonto, seguro que no”. “Te animas a compartirnos”.
“A hacer un trío, y vivir intensamente el sexo”, le pregunté.
“Sí, si lo aceptas yo me encargo de convencer a mi hija, que conociéndola no se va a negar”.
Fue una noche mágica y cuando volvió mi mujer no pude menos que elogiar la cena y la atención de su madre que esperaba cumpliese su palabra.
Munjol. hjlmmo@ubbi.com . (cont. Con Estela, su madre y yo)

domingo, 10 de enero de 2010

Yo pense que me quería como sobrino pero...

Hola, me llamo Aldo, le cuento esto porque he querido desahogarme. Todo comenzo un dia cuando mi amigo Martin me dijo para ir a su casa porque tenia que saludar a sus tios que habian venido de visita (Martin es un amigo de cole), entonces el me dijo para ir a su casa, pa que lo acompañara y yo le dije : ya pues..!!.
Estuvimos conversando un buen rato hasta que sus tios le dijeron a Martin si el queria ir a visitar a sus abuelos que estaban en el hotel y que lo traerian a las 10:00 pm. Martin acepto.Martin siempre fue muy independiente por que era hijo unico y sus padres se separaron, su padre lo iba a visitar solo los domingos.El me dijo que nos veriamos mañana y yo le dije que ya.Cuando el se fue, su mama me invito a comer, yo era solo un chico de 16 y siempre Martin y yo hablamos de sexo, una vez Martin me dijo si a mi me gustaria hacer el amor con una señora y yo le dije que si se daba la oportunidad que si..Entonces mientras comiamos comencé a pensar como seria hacer el amor con la mama de Martin, yo me comencé a excitar y mi pene se erecto. En eso a la mama de Martin (se llama Janet) se la cayo la cuchara y cuando la recogio mire su culo fijamente y me excite mas.Yo estaba totalmente excitado,en mi mente me decia : Aldo..!!! Es tu oportunidad, estan solos..Yo no sabia que hacer ,cuando terminamos de comer janet y yo comenzamos hablar de un tema que yo no me lo esperaba.. De sexo.Ella me decia y tenia enamorada y si alguna vez habia tenido relaciones.. Por su puesto que yo le dije que no, ninguna de las dos cosas, entonces ella me comenzo a hablar de su hijo, ella queria que le cuente todo lo que hacia su hijo y por supuesto que le tuve que mentir muchas veces. Yo estaba derramando semen mientras miraba sus senos tan grandes y redondos. En eso me dijo si queria ver una pelicula porno,yo me quede mudo.-que pasa??.. Te da verguenzza-no es eso..es que nunca he visto una peliculas de esas con una persona mayor...-pues.!! Sera la primera.Cuando estabamos viendo senti que ella me miraba de reojo igual que yo, yo me sentia super excitado y a la ves incomodo, en eso:-me dijo: alguna vez has besado una persona mayor que tu ..-yo le dije: nunca pero me gustaria algun dia hacerlo.Ella se comenzo acercar y me beso, por supuesto que yo segui, mientras me besaba me tocaba el pene y yo le tocaba sus preciosos senos. No se que paso por mi cabeza que le comence a quitar la blusa. En mi mente me decia: que haces..!!!??? Eres un chico y ella es una señora con mas de 40 años.Pero estaba tan excitado que era capaz de hacer cualquier cosa, entonces ella me dijo: estas preparado???-claro!!-entonces desnudate...-ya...Mientras nos desnudabamos veia su preciosa vagina y sus enormes senos, ella se sento y me hizo lamer su vagina ,que estaba muy mojada.le comenze abrir su concha y meti mi lengua hasta el fondo,tanta fue mi excitacion que me comenze a tragar sus jugos.entonces vi que ella saco un tubo plateado y se lo comenzo a meter a su ano,pero yo seguia lamiendo su vagina.-te gusta..!!???-yo le decia :si..!!Luego yo me sente y ella comenzo a lamer mi pene, primero me beso el glande y luego se metio mi pene hasta la garganta, derrame todo mi semen en su boca, ella me decia que hace tiempo que no sentia esta sensacion y lo le decia que siga no mas hasta que volvi a derramar otra vez semen.Luego ella me dijo: penetrame.Nos paramos y ella se puso en cuatro, yo tenia un poco de miedo pero ahi solo pensaba en penetrarla, la cogi de la caderas y le meti mi pene a su ano, ella grito de dolor y me dijo. Ahi no !! Meteme tu pene al otro hueco y yo solo hice lo que me indicaba.Mientras se la metia le besaba la espalda y el cuello. Yo sentia que ella me enbarraba de un jugo de rico olor.Estuve metiendosela como 10 minutos por la concha hasta que ella me dijo: hay que hacer otra pose.En eso me tiro al sofa y ella se sento encima de mi pene, yo le comenzaba a sobar los senos y se los besaba, cuando terminamos de hacer el amor nos fuimos a su cuarto y nos comenzamos a besar.Mientras estabamos en la cama ella me sobaba el pene y me lo chupaba, yo entraba en una excitacion maldita que agarre el tubo plateado y comenzase a meterselo a la vagina, mientras que yo le besaba el ano y le agarraba los senos.Luego me arme de valor y la agarre fuertemente , la voltie y la penetre analmente, ella apretaba su culo fuertemente hasta que se dejo meter mi pene,yo no paraba hasta que la llene todita. Cuando vi que su ano y vagina estaban rojos decidimos vestirnos.Desde ese dia cambio mi vida, siempre cuando se nos la oportunidad hacemos el amor, con ella perdi mi virginidad y no me arrepiento. A veces nos vemos a escondidas y nos comenzamos a besar.A veces yo me sorprendo y me pregunto: porque se fijara en mi???s era que le gusto de verdad??.Esto se lo cuento porque no aguantaba quedarme callado, hasta ahora sigo teniendo relaciones con la mama de martin, ya voy a cumplir 17. Se que le has causado una gran sorpresa pero es simplemente la verdad. Yo soy de Mexico y vivo en la ciudad de Mexico. bye
mmontoya19@telefonica.net.pe

viernes, 1 de enero de 2010

Mi suegra Lucía

El relato que les voy a contar es completamente cierto. Mi nombre es Luis, tengo 33 años de edad y soy de Santiago de Chile.
Hace 4 años que estoy pololeando con Alejandra quien tiene 30 años y realmente somos muy felices juntos. Realmente hemos disfrutado mucho el estar juntos. En la parte sexual, con Alejandra ha sido un poco complicado ya que ella no es muy dada a nuevas experiencias. Yo la verdad que he tenido una vida sexual bastante abierta y he hecho de todo excepto la homosexualidad. He pasado desde estar con una sola mujer a orgías de 30 personas. Lo que más me gusta es estar con varias mujeres al mismo tiempo. Pero bueno el relato que quería que conocieran no era precisamente con Alejandra sino que con su mamá.
Todo comenzó desde el momento en que me empecé a quedar en casa de la familia de Alejandra. En realidad en ella viven un hermano de 25 y una hermana de 20 la cual tiene problemas mentales y su madre.Los hermanos siempre estaban fuera de la casa los fines de semana por lo que nos quedábamos los tres (Ale, mamá y yo). Lucía (el nombre de la mamá) es una mujer de unos 54 años, delgada, con unos labios carnosos, sus pechos son pequeños y caídos, su culo también pequeño pero paradito. Es separada desde hace 9 años.Del día en que la conocí comencé a pasarme rollos con ella. La verdad que siempre he querido tener sexo con mujeres maduras y ella había calzado justo. Al mes de estar quedándome en su casa, decidí empezar a insinuar mis intenciones por lo cual cada vez que la saludaba de beso, le ponía mis labios lo más cerca de los suyos. Me llamó la atención que nunca me corrió la cara, más aún cuando una vez le di el beso casi con medio labio en los suyos. Imagínense lo caliente que me ponía.Ya más caliente comencé a verla en las noches ya que Alejandra se quedaba dormida muy temprano y yo me quedaba viendo televisión hasta tarde. Mis incursiones comenzaron colocándome al lado de su cama mientras ella dormía y lo mejor era que estábamos en verano así que dormía casi sin ropa de cama y con una blusa de dormir que con los movimientos en la cama, se le subía más arriba de las caderas. Comenzaba suavemente a correrle mano por sobre la ropa de cama hasta que decidí correrle la ropa con sumo cuidado y me encontré con la maravilla en vida. Su culo lo tenía hacia arriba y su calzón completamente metido en su raja. Pasé suavemente los dedos por sus cachetitos sintiendo la tersura de su piel. Ella tenía un poco abiertas las piernas por lo que podía ver algunos pelitos de su zorra saliendo del calzón.Esto lo hacía todas las noches hasta que un día se me ocurrió mirar en el momento de que se iba a acostar, por el costado de la puerta la cual siempre mantenía abierta. Imagínense como estaba de caliente en ese momento porque podría verla en pelotas. Pero justo me llama Alejandra que me andaba buscando y fui para allá.
- "¡Donde andabas Luis?", me pregunta Alejandra.- "Ehhh. En la cocina mi amor."- "Estas súper acalorado y parece que caliente también." De dice eso mientras me agarra el paquete que se notaba que estaba duro.- "Mejor que nos acostemos ya que hay muchas tareas por hacer." me dice esas palabras y sabía de inmediato que tendríamos mucho sexo esa noche.
Pusimos una de las películas que siempre mantengo en la casa; era de sexo grupal con predilección a las lesbianas las que no acepta de buena gana Alejandra.Me puse a mil imaginándome que estaba con su madre. Apagamos la luz y tuvimos el mejor sexo. Una vez que acabamos, Alejandra fue al baño a lavarse, yo aproveché de ir en pelotas hasta la habitación de Lucía para verla. Estaba completamente destapada con la blusa de dormir nuevamente sobre las caderas pero esta vez estaba con su rica concha hacia el cielo.
Rápidamente me devolví a la habitación antes de que Alejandra se diese cuenta. No pasaron ni 30 minutos cuando mi novia dormía plácidamente. En ese momento yo seguía caliente por estar junto a Lucía así es que volví a su habitación nuevamente sin ropa y con mi verga completamente dura. Lucía seguía durmiendo boca arriba. Me puse a su lado y comencé a rozar mis dedos por sobre su calzón. Se podía sentir su mata de pelo acolchado. En eso se movió de improviso y no alcancé a sacar del todo la mano despertándola.
- "Luis, ¿qué haces aquí?", me pregunta aún durmiendo.- "Sentí ruidos y quería ver si estaba usted bien" le contesté casi botado en el piso ya que andaba completamente desnudo.- "No te preocupes que todo está bien, puede pasarme un camión por encima y no lo sentiría" me contesta. ("Un camión no pero mi puchula, ya la va a sentir", me decía a mí mismo.
Pasaron varios día en que le iba a correr mano a mi suegrita. Un día Alejandra me dice que porque no nos vamos a la playa ya que estaríamos luego de vacaciones. Buena idea. No, mejor dicho, excelente idea ya que habíamos sacado las cuentas de nuestras vacaciones y a mí me quedaba una semana más que a ella.
- "¿Porqué no invitamos a tu mamá con tu hermana? Creo que les haría muy bien a las dos." Le propuse.- Buena idea, pero yo me tendría que venir una semana antes que ustedes al trabajo.- No te preocupes nosotros nos la arreglamos. Le contesto.
Llegado el día, nos fuimos a la playa. A lucía le pasamos la pieza matrimonial para que durmiera junto a la hermana menor de Alejandra. Nosotros nos fuimos a otra habitación en donde instalamos el televisor y el video.Durante el tiempo que estuvo Alejandra, solamente me corría soberanas pajas pensando en Lucía. Me la imaginaba en la playa cuando íbamos a refrescarnos y la observaba a cada instante con su traje de baño. Realmente no tenía buen cuerpo pero había algo que me calentaba.Cuando Alejandra se fue, Lucía me dice que hay una amiga suya de vacaciones cerca de donde estábamos. Así es que la invitamos un día en la noche a tomarnos unos tragos. En un momento de descuido de Lucía, en su trago le puse un raspadito de Yumbina que me dio un amigo. Y durante toda la noche le di harto trago a las dos.Dentro de las conversaciones, salió el tema de las películas subidas de tono que daban en la televisión. Ellas decían que eran pornográficas a lo que yo les contesté:
- "Lo que dan en la TV, son películas eróticas y está hechas para dar mejor ambiente a la pareja. Las pornográficas son totalmente diferentes. Por ejemplo, cuando usted ha visto una de las de la Tv. Ha visto alguna vez el acto sexual en pleno o sólo la insinuación del acto." Le dije.- "En realidad sólo la insinuación. Es que no me imagino ver una película en donde se vea todo." Me contestó Lucía.- "¡Has visto tú alguna?", me preguntó su amiga.- "La verdad que sí, y de todo tipo"- "¿De qué tipos hay?", me pregunta Lucía con los ojos bien abiertos como deseosa de saber.- "Las que he visto yo han sido por ejemplo de : Lesbianas, Parejas, orgías, mujeres con distintos tipos de animales, Mujeres de edad con jóvenes (se la tiré de inmediato para que supiera que se puede), embarazadas, tetonas, travestis, Negras y tantas más" le contesté ya mucho más desinhibido por los tragos.- "¡Pero muestran todo, todo?". Vuelve a preguntar Lucía, a quien ya le estaban haciendo efecto los tragos y la Yumbina por que se le notaba más acalorada y con ganas de saber más.- "Por supuesto. Haber dígame que posiciones conoce en el acto sexual". Le pregunto.- "Ehhh, las normales....., la posición del misionero, a lo perrito, encima del hombre" me contesta Lucía ahora un poco cohibida por lo que estaba diciendo.- "Y a parte del sexo vaginal que es el común y corriente, ¿qué otro conoce?" vuelvo a preguntar.- " La verdad que sólo el vaginal he usado, ¿Qué otros hay?.- " Está el vaginal, el anal y el bucal"- "¿Los has hecho todos?", me pregunta Lucía.- "Absolutamente todos y el que más me gusta es ......algún día se lo diré". Le contesto dejando ese signo de interrogación.- "Bueno creo que es hora de irme" dice la amiga de Lucía.- "Yo la llevo" le ofrezco.- "Gracias por llevarla, yo voy a aprovechar de acostar a mi hija y luego yo". Dice Lucía.
Al volver de haber ido a dejar a la otra señora paso al lado de la ventana de la habitación de Lucía y escucho voces por lo que me acerco y alcanzo a mirar por entre las cortinas. En todo caso mientras miraba, se me empezó a parar mi pichula y esperé hasta que Lucía se pusiera su blusa de dormir.Cuando se empezó a desnudar, no pude aguantar más y me saqué mi instrumento y comencé a hacerme una paja mientras la observaba.Tenía unas tetas pequeñitas con el pezón caído, su zorra se podía ver a través de su calzón el cual era casi transparente. Tenía una mata bastante grande de pelos lo que me excitaba aún más.
Esperé hasta que estuviera acostada para entrar en la casa. Me fui a despedir con un beso y cual fue mi sorpresa que ella me lo dio en la boca y me dijo:
- "Gracias por todo, pasé una noche magnífica"- "gracias a usted ya que me sentí en confianza al conversar tantos temas"Al irme, me fui a acostar para lo cual me saco toda la ropa y quedo en pelotas, Estaba tan caliente que puse una película de las que llevaba. Era de lesbianas en donde después se metía un hombre. Me empecé a correr una buena paja.Mientras la veía, me imaginaba estar viéndola con Lucía. En un momento no aguanté más y fui a verla. Menuda sorpresa me llevé, ¡¡Se estaba masturbándose la muy zorra ¡¡.
Estaba usando un pepinillo que habíamos comprado para hacer ensalada. Tenía un grosor bastante considerable y un largo que no lo hacía nada de mal.Se lo metía y jadeaba como una condenada. Seguro que las gotitas hicieron efecto.El verla me puso a mil y me mandé una paja descomunal la que estalló entre la puerta y la pared. Rápidamente traté de limpiar pero estaba todo oscuro lo que hacía difícil la tarea. Al terminar me fui a mi habitación a dormir.En la mañana siguiente, como a eso de las 10:00 am, me desperté y fui a prepararme el desayuno. Al entrar a la cocina me encontré con Lucía. Llevaba puesto un camisón rosado el cual permitía verle los pezones y más abajo se le veía el calzón, el cual por detrás lo tenía completamente metido en su raja.
- "Buenos días Luis". Me saluda con muy buen ánimo.- "¿Cómo durmió suegrita?, le contesto con voz suspicaz.- "Muy bien, en realidad como no lo hacía en mucho tiempo"- "¿Qué vamos a hacer de almuerzo?, le pregunto.- "Ve tú lo que quieras"
Obviamente yo iba a preparar una rica ensalada de pepinillos.Al llegar la hora de preparar el almuerzo, comienzo con el tomate, lechuga hasta que le pregunto por el pepinillo.
- "Ehhhh, Ahhh, lo que pasa que anoche me di cuenta que la bolsa donde estaba el pepinillo estaba en mi habitación. Lo traigo de inmediato". Me contesta con voz nerviosa.- "Aquí está". Me dice mientras deja la bolsa en la mesa.
En eso me quedo mirando la aureola de sus tetas las que se fueron poniendo cada vez más oscuras y sus pezones más duros notándose a cualquier distancia.
Abro la bolsa y tomo el pepinillo y le digo.
- "Se acuerda de las películas pornos que le contaba anoche".- "Ehhh, si, si me acuerdo." Me dice.- "Lo que pasa que también hay algunas en donde las mujeres se meten todo tipo de objetos y este es el más usado por ellas." Le contestó mientras en mi pantalón corto que me puse se empezaba a notar un bulto el cual ella lo notó de inmediato.- "No sabía que se podían usar también" me contesta.- "Si quiere lo guardo para otra ocasión" le digo mientras muevo con la mano como corriéndole una paja al pepinillo.- "No soy de ese tipo de mujer" me dice con voz enérgica mientras se va a su habitación.- "Me voy a duchar para almorzar" me dice desde el baño.
A los minutos, escucho que Lucía me llama.
- "Dígame suegrita".- "Por favor me podrías traer la toalla que dejé colgada en el patio"- "De inmediato se la traigo".
Mi pichula ya no aguantaba más dentro del pantalón corto. Estaba totalmente tiesa.Al tocar la puerta del baño, Lucía me dice que se la deja adentro, por lo que entré y ella me da las gracias y me pide que le pase el jabón ya que a ella se le había acabado.
- "¿Quiere que le restregué la espalda?" le pregunto.- "¿No te molestaría hacerlo?- "Por supuesto que no pero me voy a mojar completo."- "Ahhh. Entonces no te preocupes"- "Si quiere me meto en la ducha ya que yo también tengo de ducharme y así ahorramos agua." No alcanzo a decir eso cuando ya estaba desnudo dentro de la ducha.- "¡¡Luis, que estás haciendo¡¡¡"- "Le quería ayudar suegrita". Y la hago girar para pasarle el jabón por la espalda. Ella se quedó completamente helada ante todo esto.
Comencé a restregarle la espalda y comencé a pasarle la mano por su culo.
- Haber suegrita, por favor abra un poco las piernas para poder bañarla mejor"Pensé que se negaría pero al segundo tenía las piernas abiertas en unos 45°. Le lavé muy bien el hoyo y la zorra. No podía imaginarme que estaba junto a una mujer madura y que más encima era mi suegrita. Le comencé a acariciar todo el cuerpo. Le tocaba las tetas, su zorra peluda y mojada en donde poco a poco comencé a tocarle el clítoris a lo que ella movió su mano hacia atrás y tomó mi pichula. Nos comenzamos a mover como condenados. En eso ella se da vuelta y se agacha a chupármelo.Me lo metía completamente todo dentro de su garganta mientras se metía los dedos dentro de su sapo.Luego cambiamos de lugar y me tocó el turno a mí de saborear los jugos de su vagina. Eran realmente abundantes.Ya no aguantamos más y ella se puso en 90° para que la penetrara . Fue una sensación extraordinaria. Por primera vez me estaba culiando a una mujer de edad y la sensación de introducírselo completamente era inexplicable. Tenía su zorra no muy apretadita ya que en la noche se había comido enterito un pepinillo, pero sus paredes estaban complacientes de tener a tan distinguida visita.Ella jadeaba de gusto y se tocaba sus tetas con ambas manos. Luego se chupaba un pezón el cual estaba lo tenía completamente dentro de su boca.Al ver semejante espectáculo, mis cocos estaban listos para estallar.
- "Lucía, no aguanto más"- "Acaba adentro por favor. Quiero sentirlo todo adentro". Me decía con voz entrecortada.- "Ahhhhhhhhh" me corrí como nunca.- "Te gustó Luis"- "Se pasó suegrita"- "Espero que no sea la última vez"- "Que le parece a la noche. Nos preparamos unos traguitos y luego una buena película"- "¿De las tuyas?- "La que usted quiera"
El día pasó rapidísimo. Fuimos a la playa y ella se puso su bañador y cuando estábamos allá tendidos, en un momento me miró y con su mano se empezó a tocar la zorra.
- "Parece que no llega a la noche" le dije.- "No aguanto el momento para darte algo muy especial para mí"- "Dígame que es"- "En su debido tiempo"
Obviamente debía ser su culo pensé.Llegada la noche, Lucía se puso un vestido escotado (no sé para que ya que las tetas no se le marcaban) con medias.Preparamos unos tragos y nos pusimos a conversar sobre las películas que podríamos ver.
- "Que le parece de orgías"- "¿Salen lesbianas?- "Por supuesto, ¿le gustaría ver a mujeres chupándose enteras?- "Es algo que me ha excitado toda mi vida"- "Le gustaría estar con otra mujer"- "La verdad que sí"- "no se preocupe que yo le soluciono el problema"
En eso agarro mi libreta de direcciones en donde tengo algunas perritas que les gusta la jarana. Llamo a una de ellas y le cuento la idea.
- "¿Qué te parece? Le pregunto a Soledad.- "No sé es que nunca he estado con una mujer de edad"- "Pero sí con otras mujeres así es que no es mucha la diferencia. Por favor te lo pido de todo corazón y te prometo que haremos otro día lo que tu quieres"- "¿Prometido?"- "Prometido"
No pasaron ni 30 minutos cuando Soledad llegó. Ella tiene 34 años y un cuerpo normal pero con unas tetas de miedo.
- "¡¡Hola Sole, pasa. ¿Cómo has estado?" la saludo como si no supiera que pasa.- "¿Cómo has estado Luis?. Ohhh ¿estabas ocupado?"- "No como se te ocurre. Te presento a Lucía, mi suegra"
Después de las respectivas presentaciones nos pusimos los tres a beber. En eso Soledad le pregunta a Lucía si llegó en mal momento o si estábamos conversando algún tema privado. A lo que Lucía le contestó, ya con unos tragos en el cuerpo:
- "Qué va. Estábamos conversando sobre películas porno"- "¿Le gustan Lucía?" le pregunta Soledad.- "La verdad que no he visto ninguna aún"- "Lo que pasa es que le contaba a Lucía que yo tengo una colección bastante grande" le digo.- "Y de que tipo le gustaría ver"- "De lesbianas. Me llaman la atención" - "Podríamos ver una. ¿Qué te parece Luis?" me pregunta Soledad- "Vamos a mi habitación y la vemos"
Mientras llevábamos nuestros tragos a la pieza, Lucía estaba muy nerviosa y le pregunto si realmente quiere hacerlo. "Sí" me responde.Coloco la película y me acuesto entre Soledad y Lucía.El video comienza inmediatamente con relaciones lésbicas y me pongo a ver como reaccionaba Lucía.Al principio no demostraba mucho pero transcurrida la película la noto más entusiasmada. Se empieza a morder los labios y con su mano derecha comienza a acariciarme la pierna.
No pasó mucho cuando Soledad me baja los pantalones y se pone a chupar mi verga. Lucía mientras tanto, mucho más osada que antes, se levanta el vestido y se suelta el sostén para que yo procediera a chuparle sus tetas. Soledad se da cuenta de eso y se acerca para tomar la teta que sobraba. Lucía soltó un suspiro gigantesco.Después me pongo a comer la zorra de Soledad. Ésta, tira a Lucía para atrás y le come la zorra también.Era realmente una orgía como lo había soñado por mucho tiempo.Todo transcurrió perfecto. Me culiaba a Soledad, después a Lucía, me chupaban la pichula las dos, se besaban se comían sus zorras en un magnífico 69, hasta que Lucía me dice, " aquí está su regalo. Nadie lo ha probado" dándose vuelta y mostrándome su culo.Ni tonto ni perezoso me puse a lamerle el hoyo mientras que Soledad se dedicaba a degustar los líquidos vaginales de Lucía.
La enculada fue fantástica. El hoyito realmente no había sido pavimentado y entró con dolor pero un dolor que tanto Lucía como yo disfrutamos al máximo.
- "Muévete Luis, quiero sentirlo atravesándome entera" me decía Lucía mientras le chupaba las tetas a Soledad.- "No se preocupe suegrita que se lo voy a dejar llenito" no alcanzo a decir eso cuando le mando un chorro de moco en su raja que casi se le salió por la garganta.- "Fue fantástico Luis. Quiero que me lo hagas más seguido, necesito sentirte dentro de mí"- "Soy todo suyo suegrita"
Luego las dos se pusieron en cuatro patas y querían un mete y saca, es decir, metérselo y sacárselo a una y metérselo y sacárselo a la otra.Y así pasamos la noche y los días siguientes.Pronto les contaré lo que vaya a suceder con una nueva orgía que está preparando Soledad en donde habrán como 16 personas invitadas y muchos de ellos serán viejas como Lucía.
Ahhh nunca supo mi novia.
Saludos.
Luis