miércoles, 21 de enero de 2009

Mi Vecina Celia

Esta historia es real y sucedió así:



Soy Alan, mido 1.75, tengo buen cuerpo ya que siempre he ido al gimnasio, soy guapetón por lo que no me quejo de mi suerte con las mujeres, estoy casado con Laura y con un hijo de 1 año el cual por azares del destino yo cuido ya que el negocio que había puesto el dueño donde rentaba me robo todo, vivo en una colonia bien donde las casas están en conjuntos de cerradas por lo que hay varios vecinos en cada cerrada. Bueno esta vez les contare de mi vecina Celia, ella es delgada de 1.70 de estatura cabello con mechas rubias piel tostada ya que va seguido a asolearse, unas tetas redondas y paradas muy ricas y unas nalgas también que la gravedad no ha hecho nada por perjudicarlas y unas piernas largas y delgadas que vuelven loco a cualquiera, ella vive como a cinco casas de la mía, somos buenos vecinos y nos frecuentamos con otros mas para tomar la copa o convivir en el jardín haciendo una carne asada.
Cierto día me la encuentro cuando yo llegaba de la tienda con mi hijo y ella salía con el suyo para dejarlo en la guardería, y me pidió unos papeles ya que ella trabaja en seguros y es edecán (imagínense como está) a lo que le dije que ya los tenía que en cualquier momento pasara por ellos, me dijo que después ya que iba de salida pero regresaba rápido.
“OK te dejo la puerta abierta y los papeles en la mesa por que voy a dormir al niño y me avisas”. Le dije.
“Si yo paso no te preocupes”
Mi hijo se durmió rápido y lo acosté en su cuna, cerré su puerta para respetar su sueño, aunque tiene el sueño muy pesado ya que no se despierta aún gritándole al lado.
Espere a Celia en la sala en lo que detallaba un currículo que iba a entregar pronto, al ver que no llegaba me subí a bañar, ya desvestido, me meto a la regadera y me enjabono el cuerpo y aplico el shampoo para después enjuagarme todo el cuerpo, es en eso que siento que me agarra el miembro una mano que viene de atrás mío por lo que me alejo de un salto y me quito el exceso de agua de la cara para descubrir que es Celia completamente desnuda y metida en mi regadera.
“Hola espero no te importe pero llegue desde hace rato y me metí pensando que estabas durmiendo al niño, escuche el ruido de la regadera, al principio me quise ir pero me ganó el morbo de verte desnudo ya que siempre me has gustado y aquí estoy”
Yo estaba perplejo ya que era una visión lo que tenía enfrente de mí, la mujer que también me gustaba desde hacia mucho desnuda a punto de entregarse a mis mas bajos instintos.
“Como crees que me va a molestar” y ya no la deje decir nada por el beso que le plante en la boca, esos besos que absorben toda el alma, que te limpian las amígdalas con la lengua y estaba siendo correspondido ya que ella hacia lo propio con su lengua en mi boca, con mis manos que al principio la tenían sujetada de la diminuta cintura, bajaron y empecé a amasar sus nalgas, yo estaba loco de calentura y ella también ya que podía sentir como su cuerpo se estremecía con oleadas de corrientes eléctricas internas, ella con sus manos me masajeaba diestramente el miembro logrando aun mas una erección en todo su esplendor. Al sentir esto Celia abrió los ojos y me dijo “siéntame aquí, te quiero cabalgar”, no la hice esperar mas, la tomé de la cintura y la acomodé en mi erecto miembro, pude sentir que su depilada puchita estaba empapada no solo por el agua de la regadera que nos recorría los cuerpos sino de sus propios jugos, por lo que no hubo ninguna fricción al colocarle la punta de mi pistola en su entradita. “Uff que rico” me dijo “y solo es la punta, espera que llegues al tope”. Tengo que confesar que lo tengo estándar 17 centímetros de placer puro. Conforme la fui deslizando hasta abajo Celia abría los ojos mas y mas hasta que llegó al tope, me dijo. “Espera, no te muevas por favor hace mucho no me cogen” Ella es madre soltera, no entiendo como no tiene pareja ya que es un bombón de mujer. Ella empezó el movimiento de cadera, de un lado al otro, lentamente, yo que estaba a mil por hora le besaba el cuello y lamía y mordisqueaba los pezones por lo que se calentó aún mas y comenzó a moverse mas rápido, gritando y gimiendo de placer, yo la tenía sujeta de las nalgas soportando el peso de ella con los brazos, por lo que se me tensaron y se me marcaban más los músculos, ella se agitaba todo el cuerpo a lo que decidí subirla y bajarla, como la sostenía de las nalgas fue algo muy fácil, primero lento y después de 2 minutos la movía más rápido, por lo que gritaba y se sujetaba de mis hombros en cada sacudida que le daba. “¡Me vengo, me vengo, aaayyy que rico me coges, dame mas, dame mas, no pares, ya casi termino!” 2 segundos después siento una lluvia cálida y pronunciada en mi miembro enterrado, se había venido, yo todavía estaba bien ya que no es por presumir pero tengo bastante experiencia en esto ya que desde chico fui muy cogelón y adquirí mis mañas. Celia descansaba aún ensartada en mi pistola.
“Aún estoy caliente sabes? Quiero mas de ti” Ella estaba completamente mojada por el agua de la regadera y el verla con las gotas escurriendo en su cuerpo me excite aún mas, la baje con cuidado ya que le temblaban las piernas por el orgasmo que tuvo. Yo contemplando su cuerpo seguía teniendo la erección de antes pero con el pito mucho mas duro, con su mano derecha me agarra la verga y me lo empieza a acariciar y me dice “Sabes? Tengo una fantasía que quisiera cumplir contigo” “A si? Y cual es?” Le conteste. “Que me cojas por el culo, nunca lo he hecho por ahí pero desde que te conozco se me ha antojado, que dices” “Es mi sueño hacértelo por ahí, no sabes cuantas veces he soñado con esto Celia” antes de terminar de decirle esto la voltee y su espalda dio contra mi pecho, ella con sus manos tomó mis huevos y los jugó entre sus dedos, yo besaba su cuello desnudo ya que ella había hecho a un lado su larga y china cabellera con mi mano izquierda tomo su seno izquierdo y lo masajeo terminando en su pezón el cual tomo con el pulgar y el índice y lo juego delicadamente dando algunos pellizcos, Celia se estremecía cada vez mas, con mi mano derecha le meto el índice en el culo para empezar a distender los músculos, comienzo un mete saca por lo que Celia se estremece aún más, saco el dedo y le meto ahora dos, haciendo la misma acción, saco los dedos y me enjabono la verga. “Con tus manos ábrete las nalgas” Le digo mientras pongo la punta de mi pistola en esa entradita estrecha que casi me grita cógeme, ella obediente se abre y yo empiezo a meter despacio la punta, con mis manos en sus caderas voy empujándola delicadamente hacia mi. “Con cuidado por favor recuerda que soy virgen del culo” Me dijo y eso me excitaba mas, ella estaba muy excitada también por lo que sola se fue acercando mas a mi “Ufff que rico entra, que rica la tienes” me dijo cuando ya estaba a la mitad por lo que me detuve para que se distendiera mas el culito que se estaba comiendo a mi verga, segundos después le dije “Estas lista?” “Que vas a hacer ..” dijo, antes de que pudiera terminar la frase se la termine de meter de un solo golpe por lo que Celia gritó de dolor pero también de placer, sobre todo de placer, “Ay que rico, cogeme, desmadrame el culo, que rico” Le estaba dando unos empeñones durísimos por lo que mis huevos rebotaban en su cuerpo. “Te gusta así?” Le grite, ella estaba con sus manos recargadas en la pared y yo profanándole su culito, ese culito que tantas veces soñé hacerle esto que le estaba haciendo ahora. “Aaayyy me vengo otra vez, cogeme, no dejes de culearme, aaayyy que rico, nunca había sentido esto” Me dijo mientras dos de mis dedos estaban ensartados en su puchita. “Te siento hasta los intestinos, me vas a partir en dos, pero no pares, aaayyy que rico” “Ahora me toca a mi flaquita, me vengo” le dije. “No te salgas quiero sentir tu leche en mi, aaaah, aaaah” Jadeaba y se retorcía de placer haciéndome sentir aún mas su estreches. “Ahí te va mi leche flaquita” al decir esto la verga me explotó en un segundo, parecía fuente no paraba de salirme semen, de su culo se escurría esta leche espesa y yo seguía el movimiento, claro mas despacio, hasta que ella calló al suelo casi desmayada de éxtasis. Yo me senté a un lado de ella, Celia jadeaba y tenía la respiración muy acelerada. “Acabo de tener el orgasmo de mi vida, no mames, que manera de coger”. Me dijo. “Espera y veras lo que es cogerte” Le contesté.
Nos secamos y seguimos dándonos besos tan calientes que nos fuimos a mi recamara, ahí la tumbé en la cama, quedo con las piernas abiertas, como se me antojo esa puchita depilada y con las marcas del bikini, que acto seguido le empecé a mamar de una forma que me dijo al cabo de 5 minutos. “Te vas a comer mis tripas mi amor, espera, me vengo otra vez, no es posible aaahh, aaaaahhh” y termino otra vez y yo gocé la vista que me proporcionaba su desnudez, como estaba bien lubricada y mi verga otra vez erecta me fui sobre ella metiéndosela de un solo golpe, ella bramó de dolor y mucho placer. “Estoy súper excitada, cogeme fuerte”. A lo que yo muy obediente se lo hice como me lo pedía, un mete saca tan violento y rico a la vez que la hacia gemir de placer, esto duro como veinte minutos, me detuve y la voltee, ella casi no tenía fuerza y se dejaba hacer todo, le puse una almohada en el vientre para levantar su culito el cual se le veía como los labios de un negro mandando un beso. Su puchita estaba roja y empapada por lo que se la volví a meter hasta adentrote un solo golpe, la cabalgue fuertemente hasta que me dijo casi gritando. “Me vas a matar, viene otro orgasmo, que bruto con razón tu mujer es feliz, ya casi, ya casi”. A lo que le contesto “Si me esperas nos venimos juntos”, “Si papito vente conmigo si, si, aaaah, aaaah, ya casi!”. “Vente ya flaquita, vente conmigo”.
La oleada se sintió en los dos cuerpos como si fuera uno solo y de su puchita salió un líquido turbio, se vino, y mi leche que le chorreaba de la rajita. Me quede adentro de ella como 5 minutos mas y me acosté a su lado, después de una hora despertamos y nos vestimos, la tuve que llevar a su casa ya que según ella, aún le temblaban las piernas.
Esta fue la primera vez que tuvimos algo que ver Celia y yo, en otra entrega les contare lo que pasó con mis demás vecinas.